TriRookieGirl: PASIÓN rondando los 40.

¿Locura? ¿Qué es realmente una locura?

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Locura es no intentarlo y quedarse en un “ysi” permanente. Eso sí que es falta de cordura. Una “tontuná”, como dirían en mi tierra.

 

Lo nuevo es excitante.

 

Y nos saca el miedo de un plumazo. Cambiar de ciudad, escribir un libro, aprender ruso, volver a la universidad, mochilear durante un año…,  ¡hacerte triatleta! Benditas las locuras que de cuando en cuando nos sacan del colchón y la mantita para poner en nuestro mapa un nuevo viaje. Del tipo que sea, con kilómetros o sin ellos, solo en compañía, porque sí o porque no. La razón del cambio da igual: ¡lo importante es el BRINCO!

Así que, ya que vas a dar un bote, ¡hazlo a lo grande!

Mi locura estuvo dos años latente hasta que en febrero de 2017 decidí asumir el riesgo: apuntarme a un gimnasio. Mis músculos me avisaron pronto que hacía mucho que no alzaba una pesa… Pero ahí estaba yo, ¡vestida de fosforito y enguatada en mis mallas dispuesta a entrar en una clase de zumba! ¡Telarañas fuera! No sabía nadar, no entendía qué era un fartlek, ni me había calzado en mi vida unas calas. O sea: topo. Topo nivel subsuelo. Pero ganas. Todas. Tantas como Gómez Noya antes de cruzar la meta. Porque a veces hay que proponerse imposibles para crear posibles.

Y en esas ando: entrenando para conseguir ser finisher de mi primer triatlón de aquí a no sé ni cuándo. Para después sumar más: más amigos, más experiencias, más rutinas, más kilómetros, más… lo que sea. Pero más.

Tengo un diario de abordo donde cuento cómo me va. No soy pro. No soy amateur. De echo, soy una Rookie. De ahí mi apodo: #TriRookieGirl. La patata más increíble que hayas visto nadar, sobre una cabra o en el asfalto. ¡Y tan feliz! Así que léeme cuando quieras. Y, si te apetece, cuéntame también cuáles son tus retos. Los chiquitos o los grandes. Al fin y al cabo, esto consiste dar el paso más importante de todos:

el primero.

Y después de ése, todos los demás. 

 

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